lunes, 6 de abril de 2020

Houston


Houston


es tan difícil sobrellevar todo
tan difícil
tener un cuerpo 
                         verlo marchitar
tan difícil ser
ni hablar
de  no ser


el anhelo
de hundirse
en ceremonias de cacería
se fue perdiendo con la edad
                -hay que admitirlo-
pero ni en el derrumbe nos dejan solos

la   devaluación
cae
     sobre todos
los imperios

la caravana
              que podía salvarnos
arde en una banquina
las sedas gitanas
 las guitarras  asomando
                            entre los conos  
de la policía científica



en Houston 
la tan temida
                    lluvia de misiles
        nunca sucedió
y  Padre mira con nostalgia
el refugio
antiatómico en su jardín


tanto cavar
la tierra
para
nada









la paz
nos privó de una desintegración épica
habrá que morir
de cosas triviales
cáncer    un choque frontal
 el corazón
reventando en la mitad de
la escalera

una muerte lenta
con fugaces arrepentimientos
y problemas con el seguro
la
velocidad  reservada
para el vértigo
         de los satélites
y los accidentes de famosos
el auto del galán
que derrapa en la curva 
la avioneta
que se desintegra en el coral


Padre
pensó
por primera vez
en una flor
cuando escuchó en la radio:
"la explosión es como el abrirse
de una flor incontrolable..."

después
el locutor abandonó las licencias poéticas
puso un twist
para levantar el ánimo de las llanuras
pero  Padre
no pudo sacarse de la cabeza
la imagen
de la flor
devorando la ciudad de Houston
como esos lagartos mutantes del cine













es tan difícil sobrellevar todo
una tarde
una tarde cualquiera
puede
hacernos
llorar la escoba
apoyada contra la ventana
el viento
                   sacudiendo la ropa
                                                           en el patio
su mujer
en la cocina
con esa música del demonio


la aritmética de la destrucción
deja a Padre
                bastante ansioso
“durante el tiempo que uno tarda
en atarse los mocasines
la mitad del país
puede desaparecer”

no son
comentarios que su mujer tome a risa
no favorecen
es claro   la conversación
durante la cena

Hablar de hacer un pozo y meterse adentro
mientras el mundo se destruye
y todos los conocidos
todos (¡hasta Mr. Thompson!)
son borrados para siempre

a la mujer
no le alegra la vida verlo
contratar a los dos mejicanos
oír
todo el día
   las palas  las maldiciones
cómo pisan  sus rosas
mientras cavan el lugar de la supervivencia

42 misiles nucleares
Apuntando a América

No es época de perder el tiempo, querida
sólo disponemos del placer de engañar a los rusos
con nuestro pozo lleno de conservas





Padre
todo el día discutiendo
Con los mejicanos
¿Un hogar puede tener raíces
 y cascotes por todos lados?
Quisiera ver si en sus propios pozos
dejan las paredes así,
Pedro y Juan o cómo mierda se llamen


gracias a un periscopio miraremos
la gran masa de humo negro
un país extraño
una alucinación
después rayos de luz
la nube se disipa
¿Habrá un pájaro? ¿Una rama de olivo?
¿Un perro husmeando en las ruinas?

la luz de la luna
como un amante inseguro
roza
la punta de la sábana
ella
los ojos
en las grietas
él un animal ajeno
goteando
baba


cuando Padre quiere
vaciar su cabeza
piensa en su padre
de él sólo
recuerda  la forma de escupir
un plic
                redondo
definitivo
en el polvo

se ayuda rememorando
un gángster
de película
o el tono impostado de un rey
de teatro

"esta ciudad -hijo mío- fue
levantada sobre huesos de magos y truhanes
y el otoño
-ese hábil censor-
ha borrado toda esperanza"

pero su padre no hablaba así
era un borracho que se cayó de una bicicleta en 1928



Un ventilador
Transporta el aire
por una cañería
Las bacterias quedan presas de los filtros
la contaminación
no llega al núcleo
¡Es un producto garantizado!


100 bombas de Hiroshima
Lo lee de nuevo
100 bombas de Hiroshima


en qué piensa uno cuando cierra la puerta del refugio
qué último objeto
se lleva para siempre
                              a lo profundo
qué abraza cuando el cielo sea rojo
sobre esas cosas filosofa Padre
mientras fuma
viendo los cascarudos chocar contra el foco
¿habría que poner un cartel
decir volveremos
nuestro apellido
por las dudas?


ese pato
amarillo
                de cerámica
ligeramente 
                 inclinado
sobre una maceta
puede ser 
                lo que quede de
la humanidad/ un mensaje
a los sobrevivientes/ una
broma cínica o un
saludo
desde
          los escombros
depende el humor
          de los excavadores

se trata de modelos R-12 con
un alcance de 1,200 millas
y con carga nuclear
de un megatón cada uno.




un día
querida           no sé cuándo
saldremos a la superficie
 seremos
                los primeros
de un mundo   sin rusos ni cubanos

                                        ¿Cómo no podés entender eso?
la mujer
ve un carretel de hilo negro
bajo la mesa
-se le cayó mientras cosía-
Entiendo entiendo  responde
y bajo el mantel
se envuelve
en la propia oscuridad



La rápida solución de la crisis
muestra la eficacia
de la estrategia de la disuasión


después del Gran Miedo
el cuerpo debe acomodarse a la realidad
como las lentes de un microscopio a
            la vacilación de la sombras

                     Padre
sale al patio sin haber
dormido  la boca
reseca los ojos
 siguiendo las nubes
tras los tanques
de agua el cielo naranja y
celeste los últimos murciélagos


el peligro ha pasado grita su vecino
su vecino que piensa comprar un coche nuevo
su vecino que piensa festejar tomando cerveza
su vecino que no ha cavado la tierra de su patio


Pedro  vuelve a Los Ángeles trabaja en construcción
Juan  queda en Houston maneja una grúa tiene perro
Padre guarda en caja el periscopio amontona tubos y ladrillos
La Mujer compra semillas de flores por correo


luego de un tiempo prudencial
ella le pregunta qué haremos con el pozo
qué tal sugiere
si lo convertimos en una piscina
"podríamos nadar en verano
Sin sufrir el calor.
Invitar a Mary y a su prometido"
el Padre
tarda en contestar
cierra los ojos
se imagina flotando
en ondas que apenas se expanden
los cables de luz
en el cielo
como líneas que subrayan
una pausa en la paranoia


















martes, 17 de octubre de 2017

Zona de penumbra  ( de "Tierra Leve")

I

la realidad – se te ocurre- quiere vengarse del cine comercial/ sobre todo
de las películas de hospitales: entonces llena todo tu día
de momentos muertos
de  largos planos sin sonido
                                     y mala iluminación
de todas maneras
la quietud engendra monstruos
y  te has convertido en un fisgón de lo estático/ de
eso que está deshaciéndose detrás de una cortina/ un
observador  minucioso de gente
que cierra los ojos y suspira
en el pasillo



II

uno podría decir que la muerte
entonces
es esa mancha
en la placa de mi padre
una isla minúscula
que surge
en el plástico negro

o decir  es  un árbol
 de extraña nervadura/parece
 un cáliz/algo que crece
en lo profundo del cuerpo
ajeno
a nuestro odio
indiferente a la lucha  
a la  rendición  


III

Acá nadie pierde el tiempo
en explicaciones
todos  eligen un idioma cauto
que no aliente falsas esperanzas
ser especialista es elegir una forma de silencio/un
vocabulario tan invisible como aquello
que se combate

el hombre que atiende a mi padre
por ejemplo
confía en el poder de lo gestual:
levantar una ceja
fruncir los labios
que entendamos
sin palabras
lo que no puede decirse


IV

La iluminación
como metáfora del conocimiento
puede rebatirse
muy fácilmente
con vernos deambular
bajo  la luz  de los tubos


V

tu memoria
como un animal aturdido
quiere  encontrar un lugar pequeño
mientras oscurece

huir de las voces
y esa blancura repetida/ de lo
irreal que se vuelve todo/la
 mano blanda del médico
          esa gota que
         cae del techo
 sobre la máquina de coca


VI

estás mirando la calle Córdoba/es de noche/
 tu mujer te abraza/ una ambulancia casi choca
contra un taxi/ un enfermero se ríe/una mujer
trata de hablar
por teléfono/pero
nadie  nadie
contesta del otro lado
la vida sigue su curso/ quién puede decir lo contrario/
pero/ por las dudas/ pasás
el dedo en el vidrio/  ligeramente frío
en busca de evidencias


VII

en el quinto piso:
los que se niegan a morir
en su casa

            aquí estamos ahora

el motor
del aire acondicionado
hace vibrar la ventana
y expulsa
muy
despacio
el aire que robamos
del cielo nocturno

VIII

esperás
una revelación
pero sólo
te acompaña
el miedo
a leves intervalos
como el jadeo de un asesino

IX

El héroe
-que ha sido amado y ungido en el sueño-
despierta bajo una rara luz
sigue
sentado
ahí
en esa habitación
cualquiera del hospital
tapado con una campera
su padre todavía  respirando en la penumbra

X

somos los
insectos de la sala de visitas/no
tenemos visión nocturna/nuestro
zumbido apenas se oye
no dormimos nunca
no pueden vencernos: comemos indiferencia


XI

un dedo frotando
el borde de
una copa de vidrio
                       o dos  notas
de piano
desafinadas
serían
la música incidental
 perfecta
cuando entro
a la habitación de mi padre


XII

los años de estudio  no han preparado
al joven doctor  para este momento/el
ambiente nocturno/ la  penumbra
del pasillo/ en domingo/
colaboran/ gracias a  Dios/
con la  perfección de la escena/ y evitan
cualquier desborde/ tan típicos en principiantes


XIII

como quien acepta el agua en la sed
y la dispersión en el sueño
él  se deja llevar hasta el bar frente al hospital
donde mastica un sándwich y fuma
mirando una banderita que cuelga de la pared
Acaso contagiado por esa pobreza
pide un deseo:
que la perplejidad  -una vez- sea de inocencia
y el horror de fantasmas de trapos
de circo en penumbra










                                                                                                                                   

domingo, 21 de septiembre de 2014

Poema VIII , de Tierra Leve

VIII


los amantes
sueñan con diluirse en el otro
pero el  fracaso es dulce
                                      y  la claridad los separa

miran la luna
y la luna es sólo piedra
no conoce el deleite del derrumbe
también muere en la luz

                                     a merced de la mañana

lunes, 8 de septiembre de 2014

el sediento

                                                              a Fabián O. Iriarte

te han amado por las razones equivocadas
pero al corazón qué le importa

bebe de las manos más oscuras

miércoles, 12 de febrero de 2014

Hospital II



la realidad - pensás- quiere vengarse del cine comercial/ sobre todo 
de las películas de hospitales: entonces llena todo tu día de momentos muertos/ de largos planos sin sonido y mala iluminación
de todas maneras
-porque la quietud engendra monstruos -
te has convertido en un mirón/ un fisgón de lo estático/ de
eso que está deshaciéndose detrás de una cortina/ un observador minucioso de gente
que cierra los ojos y suspira en la cafetería del segundo piso


Hospital

como quien acepta el agua en la sed
y la dispersión en el sueño
él  se deja llevar hasta el bar frente al hospital
donde mastica un sándwich y fuma
mirando una banderita que cuelga de la pared
Acaso contagiado por esa pobreza
pide un deseo:
que la perplejidad  -una vez- sea de inocencia
y el horror de fantasmas de trapos
de circo en penumbra