miércoles, 12 de febrero de 2014

Hospital II



la realidad - pensás- quiere vengarse del cine comercial/ sobre todo 
de las películas de hospitales: entonces llena todo tu día de momentos muertos/ de largos planos sin sonido y mala iluminación
de todas maneras
-porque la quietud engendra monstruos -
te has convertido en un mirón/ un fisgón de lo estático/ de
eso que está deshaciéndose detrás de una cortina/ un observador minucioso de gente
que cierra los ojos y suspira en la cafetería del segundo piso


Hospital

como quien acepta el agua en la sed
y la dispersión en el sueño
él  se deja llevar hasta el bar frente al hospital
donde mastica un sándwich y fuma
mirando una banderita que cuelga de la pared
Acaso contagiado por esa pobreza
pide un deseo:
que la perplejidad  -una vez- sea de inocencia
y el horror de fantasmas de trapos
de circo en penumbra

jueves, 27 de junio de 2013

Poesía VII, de "Tierra Leve"

VII


Yo también voy a olvidar. Esa es la ley
la sabiduría del cuerpo
que el alma no entiende
no
el alma no entiende
que no habrá más
que no queda nada
de lo que fue alguna vez
el alma   el corazón
lo que  sea el
ciego buscador  hambriento en mí
tendrá que aceptarlo
como los huesos y la sangre
aceptan su mañana de ceniza

sábado, 4 de julio de 2009

Poesía V, de "Tierra Leve"

V

Desear es como cruzar un puente, de noche.
El pie firme no sabe si es madera o cristal
Lo que lo sostiene
Si debajo hay piedras
o suave agua esperando
El pie en el aire demora en caer
Tiene la memoria de viejos fracasos
la ansiedad y el miedo
al derrumbe.
Sin embargo, toca el piso, acompaña,
Inicia el temblor del viaje.
Tarde sabrá que el otro lado no limpia las heridas
Ni mata el dolor.
Hay dolor porque hay otro lado
Porque sólo hay puentes, nunca orillas

Poesía IX, de "Tierra Leve"

IX
                                              a Jorge Chiesa

Volví
A la primera devoción
Sin devoción

Porque
El alma es una ciudad donde todo ha sido
Y el cuerpo
Un juez que nunca absuelve

sábado, 9 de mayo de 2009

Poesía I, de "Tierra Leve"

I
                                                                            A Daniel Boggio

Mi terco corazón levanta ciudades
Se inclina
y ampara
endebles raíces que serán trébol o miseria

No dice fui herido
Dice todavía
y bautiza en la niebla, entre cadáveres